viernes, 3 de diciembre de 2010

En una calle solitaria, en una noche fría

Hace unos días salí, a eso de las 12 de la noche, de la casa del vicario parroquial. Era su cumpleaños y le dimos "la sorpresa" de ir a su casa y saquear el frigorífico... Volvía hacia mi casa y no me cruce con nadie. Una noche fría, acababa de llover. Corría un aire frío: todo muy invernal. Muy solitario. Recordé las palabras de un veterano profesor de Eclesiología en el seminario: "un día [noche, en este caso] anodino, muy apropiado para la introspección"... No sabemos qué tiempo hizo cuand0 la Madre de Jesús se preparaba para el alumbramiento. Hoy, la predicción de Jerusalén marca 15º de tª mínima.

En estas latitudes, las bajas temperaturas nos hacen meternos en casa y salir poco. Ciertamente hay una posibilidad de escuchar el silencio. A veces, el silencio es muy elocuente. Como estamos en Adviento, no vendría mal que te sentaras en un sillón confortable y te arroparas bajo las faldas de la mesa, y teniendo entre tus manos una Biblia (y así, muy a gusto) te dispusieras a escuchar cómo en el silencio Dios te habla.

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