jueves, 10 de febrero de 2011

Un servicio lleno de alegría

Han pasado ya unos días. Todavía siento un "no sé qué" cuando recuerdo que ya estoy ordenado. Han sido unos días de gran ajetreo, nervios y alegrías. Pero, gracias a Dios, todo vuelve a la normalidad con la diferencia del ejercicio del ministerio.
Una semana antes de la ordenación, los jóvenes del grupo me convirtieron en un "maniquí" y pusieron en un papelito lo que esperan de un sacerdote. No se trata de definir aquí lo que tiene que ser el ministerio ordenado, como si fuera la comunidad quien define lo que es un don de Dios, no faltaría más. Sin embargo, conforme leía los papeles resultaban ser notas importantes. Os hago un recuento:

Saber escuchar, Felicidad; Sabiduría y Humildad; Alegría, Atención a los demás, "Divinidad"; Comprensivo y Paciente; Bondadoso y simpático; Cercano con los demás; "Juvenil"; Amigable con todos y Amable; Que viva la vida como tal, desinteresadamente por y para los demás; Vocación de Servicio; Dinámico; Entrega.

He querido ver, creo que sin equivocarme aplicaciones de aquello que nos explica Pastores dabo Vobis: "Caridad pastoral" ¿Qué os parece?.

Al mismo tiempo, me colocaron lo que no querían en un ministro de Dios. Volvemos a lo mismo de antes, no hace falta explicar que es muy ilustrativo:

Nunca pierda la fe, ni tenga motivos de duda; Soberbia y Vanidad, Orgullo, Prepotencia, Pasotismo e Inseguridad; "Cerramiento" a los demás; Egoísmo y Pereza; Seriedad; Antipático; Con Vicios e Infeliz; Cabezón; Ser muy estricto; "Incomprensivo" y Desorientador; Debilidad; No misericordioso; No debe tratar de diferente manera a unas personas y otras.

Pienso que estos jóvenes que estoy acompañando no se equivocan mucho: saben lo que quieren y me están ayudando a aprender a vivir el ministerio desde su estilo.

Gracias "grupo"

1 comentario:

  1. Ése Pedri como mola se merece una olaa...

    ¡¡¡Eres el mejor!!!

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