Es seguro —la experiencia de la pastoral juvenil lo demuestra— que, de frente a los desafíos del agnosticismo religioso y la banalización de la sexualidad, la gracia de Dios desvelará también en España a no pocos jóvenes el valor siempre actual del celibato apostólico, de la completa donación de sí mismos, en la totalidad corpórea-espiritual, al amor de Cristo y a los demás por amor de Dios. Un particular anhelo de lo realmente grande llevará a esas almas a responder a la llamada de Cristo al celibato apostólico (propter me et propter evangelium: Mc 10, 29): ya sea en el sacerdocio de Cristo Pastor, sin el cual no habría Eucaristía ni Reconciliación, ya sea en la peculiar consagración del estado religioso o en la también completa donación a Dios en las circunstancias ordinarias de la vida secular. Santidad: gracias en nombre personal y de los jóvenes de la JMJ por esa hermosa frase de su Mensaje, y que María Santísima, la Señora del fiat, les enseñe a ellos y nos enseñe a todos ...