martes, 15 de noviembre de 2011

junto a la ribera del Segura...


Llevo algo más de un mes pasando por un puente que cruza el río Segura de camino [y vuelta de] Letur... Siempre digo de parar pero nunca lo he hecho... Sin embargo, ayer, después de un emotivo entierro en Letur (digo emotivo porque fue muy bonito ver cómo una familia de Barcelona se desplazó tantos km's para cumplir la voluntad de una persona que había emigrado hace mucho, pero que tenía su corazón en estos lares), ayer -decía- aproveché y me detuve un ratico a ver el entorno (y mientras me comía un bocata que me preparó mi madre para el camino desde Albacete...).

El río Segura se hizo presente en mi vida durante los años de Filosofía en el Seminario de Orihuela. Divide la ciudad en dos y llega a morir en el Mediterráneo en Guardamar del Segura, un pueblo agradable en el que tengo buenos amigos, alguno de ellos sacerdote... Llega a morir, porque llega muy mal... La acción del hombre cuando está marcada por intereses espúreos se convierte en una arma destructiva...

Me resulta muy bonito estar cerca de este río porque me hace recordar lo bien que lo pasé en Orihuela y se convierte en un nexo con aquellas tierras oriolanas. Ciertamente el entorno en el que has vivido influye en la vida de uno y lo marca. Tanto es así que, "mi párroco" me ha hecho notar que cada vez que sale alguna noticia de Alicante o de la Vega Baja mi atención se desplaza a la TV...

Os dejo estas fotos porque lo que veía morir en mis no lejanos años de seminarista, lo veo ahora moverse con mucho vigor, el vigor de la juventud.

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